Una vez que fuí aliado de mi madre y que nos confesamos nuestros deseos, la cosa marchó de maravilla en la casa, ella era muy atenta conmigo, yo super felíz, mi padre como casi siempre muy ausente en la familia por cuestiones de su trabajo y sabrá Dios porque más.
Una tarde iba a pasando por el negocio de Roberto, me mira y me dice:
- hey Quin! Cómo estás? Puedo pedirte un favor? ¿Puedes llevar estas cosas a tu mamá? Son cosas que me encargó tu mamá pero no he podido ir y le verdad me da pena que vaya a estar tu papá y vaya a mal interpretar algo.
En ese momento al verlo, me llegó un morbo enorme a tener de frente a quien hace unas semanas se estaba cogiendo a mi mamá en la sala de nuestra casa, por alguna razón mi pene sentía un hormigueo rico, morboso, celos también.
Yo le respondí:
- pues debería de llevarlas usted, mi padre no está y llega hasta muy tarde.
Roberto:
- noooo, jajaja, no quiero ser incómodo, a menos que me acompañes a dejarlas mi amigo, si tú me llevas pues es diferente. Me acompañas y te sales a jugar si gustas, y a cambio te doy unas botanas si gustas.
Acepté y nos dirigimos a la casa, me iba platicando cosas aburridas intentando hacerme la plática, cosas de mi escuela, de mis amigos, etc, y de repente me dice:
- te quiero agradecer por la comprensión de nuestra amistad, tu mamá me dijo que eres un hijo muy comprensivo.
Yo le respondí;
- ella se siente bien con su visita, y esoe da gusto, ver contenta a mi mamá.
Roberto:
- la vez pasada me pareció que nos veías cuando estábamos en la sala.
En ese momento sentí unos nervios enormes, una pena tremenda, le respondí:
- lo siento mucho, yo solo iba por agua a la cocina, pero prometo no...... En ese momento él me interrumpe y me dice:
- no te preocupes, no me molestó, creí que te molestarias tú, tuve mucho miedo pero..... Entonces yo interrumpí:
Pero seguiste haciendo lo que estabas haciendo. Entonces él me dice:
- mira, no la vayas a decir a tú papá, porque la más perjudicada va a ser tu mamá, y eso me haría sentir muy mal, no quiero ser motivo de problemas, y puedes pasar por los dulces que quieras a mi negocio.
En ese momento llegamos a la casa y abrí la puerta, cuando entramos mi mañana estaba lavando unos trastes de la cocina, se quedó impresionada al verme llegar con Roberto, yo le dije:
- mamá, Roberto me pidió de favor lo acompañe a dejarte estas cosas, ahora que ya hice mi parte, me voy a mi cuarto a ver tv.
Mi madre asentó con la cabeza y me retiré, pero de repente Roberto me dice:
- espera Quin, traje unas bebidas para todos, tómate una.
Saco de una bolsa unas cervezas y unas sodas, me dió una soda y a ella una cerveza, nos sentamos en la sala y estábamos platicacando, más bien ellos y yo en ocasiones hablaba, entonces pregunté:
- a qué sabe la cerveza?
Roberto:
No la has probado?
Yo;
- no, mis amigos han ido a tomar pero yo nunca he ido con ellos.
Roberto:
- tómate una. Ten, saben buenas con éste calorcito.
Mi madre:
- nooo, mi hijo no puede tomar bebidas alcoholizadas.
Roberto:
- mira Claudia, tarde o temprano tu hijo va a tomar, así que es mejor que lo haga bajo supervisión de nosotros adultos.
Mi madre:
- jajaja, pero solo una.
Yo ya era un adolescente, en realidad ya había tomado alguna vez cerveza y me había mareado un poco, pero no le iba a decir eso a mí madre, ellos seguían tomando, charlando y riendo, yo ya me había tomado dos cervezas y mi madre ni cuenta de lo contenta que estaba con Roberto, comencé a sentirme mareado, ellos también, cuando me levantaba al baño ellos aprovechaban para besarse, en una ocasión mi madre de levanto al baño también y el le agarro las nalgas cuando creyeron que yo miraba atento la TV. Todo eso me producía un morbo descomunal. Me levanté y les dije que me sentía mareado, que me iba a dormir, ellos mi mucho caso me hicieron, me fuí y ésta vez, efectivamente me quedé dormido como media hora, despierto y creí que había dormido más, voy a asomarme y nuevamente en la sala, ahí estaban, luces apagadas, cortinas cerradas, pero se miraba bien, la escena me deja helado; estaba sentado Roberto, desnudo, mi padre de rodillas haciéndole una mamada con muchas ganas, el calor recorrió mi cuerpo, me bajo el pantalón y de nuevo, comienzo a masturbarme viendo, mi madre se sube en él y comienza a meterse la verga de Roberto, gimen los dos, olía a sexo y alcohol, nuestra casa es pequeña, mi madre está de espaldas a mí, Roberto de frente ella encima de él en el sillón, de repente Roberto se asoma y se da cuenta que estoy viendo, mi boca se seca, pero, noté claramente cómo el me sonrrie pícaramente, y con una mano me di e que me acerque a ellos, no lo puedo creer, era por su estado de alcohol que se deshinibieron más, con morbo, miedo, excitación me acerco muy lentamente, y él abre las nalgas de mi madre y miro como le entra y sale la verga de él en la vagina de mi madre, estoy a centímetros, mi pene está a reventar, de repente mi madre se da cuenta que estoy detrás de ella, voltea la cabeza y me dice:
Te gusta hijo? Te gusta ver a mami? Y suelta un gemido, se mueve más rápidamente en la verga de Roberto, en ese momento, era tanta la excitación que no dije nada, solo me toqué un poco y me vine, solté mucho semen en la espalda de mi madre, Roberto le embarra el semen en la espalda de ella y la coge con fuerza, también ví que se vino dentro de ella.
En ese momento me subo el pantalón y me voy rápido a mi habitación.
¿Que pasó? ¿ Cómo pasó? No lo creía, me resultó tan irrealista, me limpie el semen de mi pene, me quedé en mi cuarto, no salí para nada, me volví a dormir.
No supe en qué momento se fue Roberto, solo en la noche mi madre entra en mi cuarto y me dice:
- hijo, ya está la cena mi amor, me da un beso en la mejilla y yo la abraso,
Cenamos con mi padre y nuestras miradas era de complicidad, me sentía tan afortunado de tener a una madre así.
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